Iglesia / Ermita

Ábside del siglo XVI, bajo el patrocinio del obispo de Osma, Don Pedro Álvarez de Acosta. Su nave actual del siglo XVII tiene una planta rectangular con bóveda de cañón y arcos de medio punto. Durante el siglo XVII se transformó el ventanal del ábside en camarín de la Virgen y se levantó una construcción anexa dotada de una cripta en el siglo XX. Cuenta con un mirador sobre el atrio, dos torreones laterales, un patio porticado y espadaña, además de contar con un pequeño museo. En la planta baja de uno de los torreones se encuentra la capilla del Cristo de San Lorenzo, una talla gótica procedente de la desaparecida iglesia de San Lorenzo.

Cuenta la leyenda que en el monte de Costaján se encontró una imagen de la Virgen, escondida por los cristianos huidos de las tierras de Lara. Años después la Virgen se apareció a un labrador para decirle dónde se había escondido y dónde quería que se construyese la ermita. Dada la incredulidad de Aranda al labriego, la Virgen le proporcionó un racimo en época en que todavía no habían madurado las uvas.

En el año 1385, se inició la construcción de la ermita por orden de Juan I de Castilla. 

En algún momento se añadió a esta Virgen la figura de un niño (EL MEDIQUÍN). Con motivo de la peste que asoló la ciudad, un sacerdote solicitó ayuda a la Virgen de las Viñas y, al poco tiempo, apareció un joven de corta edad dispuesto a ayudarle. Según el cura y el niño iban visitando a los enfermos, éstos comenzaban a recuperarse. EL MEDIQUÍN desapareció de la ciudad sin previo aviso, lo que fue interpretado por los Arandinos como un ángel enviado por la Virgen de las Viñas.

Durante la Guerra Civil, las tropas italianas que combatían en el bando nacional utilizaron la ermita como cuartel, almacén y polvorín. Durante este periodo de tiempo la imagen de la Virgen  fue trasladada a la iglesia de Santa María.

En 1964 el santuario sufrió un importante incendio y, a raíz del mismo, se llevaron a cabo diversas labores de rehabilitación. La imagen de la Virgen de las Viñas fue restaurada por Luis Cristóbal en 2011.