Iglesia / Ermita

La iglesia parroquial de Castrillo de la Vega está dedicada a Santiago el Mayor, Apóstol predilecto del Señor, junto a San Pedro y San Juan. Se desconoce cuando se inició su construcción, por no existir documentos. No tiene estilo definido, sólo se puede aventurar que aproximadamente sea del Renacimiento a juzgar por la capilla de San José. Parece ser que hubo con toda certeza una restauración a finales del siglo XVII(1692), bien por ampliación o por otros motivos. La planta de la iglesia es de cruz latina. El retablo del Altar Mayor, donde preside la imagen de Santiago Apóstol, puede ser del siglo XVII; lo mismo que el Santo, montado sobre un caballo blanco, espada en mano y con su caballo pisando cabezas de moros. Últimamente se han colocado a ambos lados del retablo las imágenes de San Roque, del siglo XVI, y la Virgen de la Vega, patrona del pueblo, y que data de los últimos años del románico, finales del siglo XIII. Entrando a la derecha hay una pequeña capilla dedicada a San José (imagen de escayola), ocupando la única hornacina y flanqueada por dos pinturas de autor desconocido, así como los temas por ser los óleos sombríos y oscuros. Este retablo data del siglo XVI. Enfrente y al lado izquierdo hay otra capilla en la que aparece un bonito retablo churrigueresco (siglo XVII), dorado y dedicado a la Inmaculada Concepción con una bellísima imagen. En el frontis de la cruz latina (lado derecho según miramos al presbiterio) se observan tres imágenes, una de San Antonio de Padua con el Niño en brazos, moderna, junto a éste se encuentra la Virgen del Rosario (siglo XVI o XVII) colocada en un retablo moderno, fruto de una donación reciente. En el frontis del lado izquierdo de la cruz, está el retablo del Renacimiento, siglo XVI. En el primer cuerpo y en alto relieve hay tres figuras: Santa Ana, la Virgen María y el Niño Jesús. Y en el cuerpo y en el medio relieve el clásico Calvario con los tres personajes: Cristo Crucificado, María Dolorosa y el Apóstol San Juan. A ambos lados están las imágenes de un cristo crucificado, del siglo XVII y uno resucitado de 1987.

Cabe destacar y reseñar la existencia de una pila bautismal románica del siglo XII, muy devaluada por una restauración moderna.