Arquitectura Popular / Monumento

El paseo arbolado de la ermita de la Santísima Trinidad quedaba unido al núcleo a través de la actual calle del Santo Cristo que cruzaba, transversalmente, la Calle Real. Este punto debió tener siempre carácter de encrucijada y se realzó, a niveles monumentales, con la construcción de un humilladero. La obra fue promovida, en el verano de 1607.