Iglesia / Ermita

Popularmente denominada ermita del Padre Eterno, se sitúa en un ameno paraje y constituye uno de los mejores ejemplos de centro de devoción barroco en la Ribera. Iniciada en 1719, su proyecto colmó varias décadas de la vida del vecindario, que no escatimó esfuerzos para contratar a reconocidos profesionales.

Tras superar un inicio conflictivo, la construcción se encargó a Domingo de Izaguirre y Gerónimo Ruiz. En 1727, José de la Calle diseñó las bóvedas y su interior se completó con la obra de uno de los mejores retablistas castellanos: Pedro Correas. Cabe destacar su integración con el entorno, su singular portada, las exuberantes yeserías de las bóvedas y el rico conjunto de retablos de resplandecientes superficies.

Todos los años celebra una concurrida romería.