Promovido por el ayuntamiento, junto a tres ganaderos de la localidad, un muladar donde multitud de estos gigantes alados se abalanzan sobre la comida que les depositan y de la que dan buena cuenta en apenas unos minutos, dejando prácticamente los huesos. Pocas imágenes hay tan sobrecogedoras e impactantes, quizás por el temor a llegara formar parte algún día del menú, como contemplar en vivo y en directo a cientos de buitres leonados dando cuenta de un auténtico festín y disputándose los restos del cadáver de algún animal. 

Asociado al comedero, emplazado en la meseta de El Cotarrón, se ha habilitado un original punto de avistamiento aprovechando un antiguo palomar en ruinas ubicado en la pendiente del cortado. Una privilegiada situación que permite disfrutar de la vista de estas imponentes rapaces carroñeras, cuya envergadura puede llegar a los 2,5 metros, a una distancia de apenas 10 metros a la que aprecian perfectamente los inquietantes sonidos que producen al golpear con los picos, aletear o disputarse la carroña.

La iniciativa nació bajo el objetivo de recuperar y poner en valor el palomar, único de estos elementos etnográficos que se conserva en el municipio y cuya titularidad pasó al Ayuntamiento con la concentración parcelaria. Un inmueble peculiar, puesto que también era vivienda, y con valor histórico añadido ya que formaba parte del Coto de la Quiñonera donde se alzaba el poblado de San Martín de Bañuelos o Bañuelos de la Calzada, anterior a Caleruega pues las primeras referencias documentales son del año 976 y hay testimonios de que allí vivió el rey Alfonso VIII.