pueblos que deberías visitar en la Ribera del Duero

5 pueblos que deberías visitar en la Ribera del Duero esta primavera

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Después de meses de mal tiempo, parece que las temperaturas comienzan a subir y el sol a relucir. Eso solo puede significar una cosa: por fin llega la primavera. Pero lo más importante es que ya puedes empezar a hacer planes al aire libre sin miedo al fio ni al viento. En estas fechas hay que aprovechar las escapadas y, por eso, te presentamos los 5 pueblos que deberías visitar en Ribera de Duero.

¡Comenzamos!

Monasterio de San Pedro Regalado

Aranda de Duero

Seguro que ya has oído hablar de este pueblo tan bonito. Es una de las joyas de Castilla y León tanto en lo culinario como en lo urbanístico.

Fue fundada a través del Concilio de Aranda en 1473 y desde entones no ha dejado de crecer (actualmente con más de 30.000 habitantes). De hecho, existe un debate sobre si Aranda de Duero debería mantener la denominación de pueblo o cambiarla a la de ciudad.

En cuanto a lo cultural, Aranda de Duero acapara un patrimonio muy rico. En cuanto a arquitectura y urbanismo, ha sabido mantener un legado renacentista y, a día de hoy sus calles céntricas relucen sus fachadas con tabiques de manera y ventanales de la época. También destacan edificios como el Santuario de San Pedro Regalado, la Iglesia de San Nicolás de Bari, el Palacio de los Berdugo. Pero el edificio más famoso y espléndido, de características platerescas, propias del Renacimiento, y góticas es la Iglesia de Santa María La Real.

A parte de caminos y edificios llenos de historia, Aranda de Duero puede presumir de uno de los mejores lechazos de toda Castilla y León y, como buen municipio burgalés, no nos podemos olvidar de las morcillas.

Vadocondes

Vadocondes es otro de los pueblos que deberías visitar en la Ribera del Duero. Es una visita obligada ya que, por muy pequeño que parezca, guarda unos rincones de increíble encanto e historia que no dejarán indiferente a nadie, además de un considerable poder turístico.

Sus orígenes datan de las épocas de repoblación durante los siglos XI y XII, aunque ya tenia resquicios romanos como, por ejemplo su Puente Seco de típica cerámica romana o Terra Sigillata Hispánica. Más adelante, en el siglo XV-XVI encontramos el Arco Imperial, que más tarde fue reformado en el siglo XVIII, convirtiéndose en el Arco de La Puerta Nueva.

Luego, es muy importante que no te vayas de Vadocondes sin visitar su famosa Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, La Hermita de San Cosme y San Damián, El Rollo Jurisdiccional y, por supuesto, las rutas a orillas del río Duero.

Peñaranda de Duero

Quizá ya hayas oído hablar de este lugar antes, ya que fue la residencia de los poderosos Condes de Miranda, durante el siglo XIV.

Los territorios de Peñaranda de Duero fueron repoblados durante los siglos XI y XII, al igual que Vadocondes. De hecho, ambos pueblos tienen muchas similitudes al pertenecer a la misma época. Por ejemplo, destaca el urbanismo medieval y renacentista, con pequeñas y grandes plazas rodeadas de edificios con tabiques de madera propios de la época. Ejemplo de esto son la plaza mayor y sus calles contiguas.

Al igual que Vadocondes, Peñaranda de Duero cuenta con un Rollo Jurisdiccional en su Plaza Mayor que habla mucho de la época del siglo XIV-XV. También, en esa misma plaza destaca la Excolegiata de Santa Ana con su majestuosa fachada principal.

A parte de todo lo anterior, destaca un edificio maravilloso en plena Plaza Mayor: el Palacio de los Condes de Miranda, una joya del estilo plateresco español.

Gumiel de Izán

Este legendario pueblo perteneció a varios señoríos como el de la familia Avellaneda (junto con Peñaranda de Duero y otras comarcas de las zonas), el Marqués de Santillana, los Condes de Urueña y el Ducado de Osuna.

Cuenta con un gran legado patrimonial y destacan edificios como la Iglesia de Santa María de Gumiel de Izán, la Ermita de San Roque, el Arco de los Mesones, etc. También destaca las fachadas de estilo «castellano» de los pisos que alberga la plaza mayor y la calle Real.

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